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1.4.10

EL JUEVES SANTO: PECULIARIDADES LITÚRGICAS

El Jueves santo, en la Misa vespertina, celebramos la Cena del Señor dando comienzo el Triduo pascual.
El Jueves Santo tiene varias peculiaridades litúrgicas. En primer lugar, ese día están prohibidas todas las misas sin asistencia del pueblo. Los sacerdotes que hayan concelebrado en la Misa Crismal matutina (en Sevilla se hace el Martes Santo) pueden volver a concelebrar en esta Misa. Asimismo, los fieles que hayan comulgado en la Misa Crismal pueden volver a hacerlo en la vespertina. La comunión sólo puede ese día distribuirse a los fieles dentro de la Misa ; a los enfermos se les puede llevar a cualquier hora.
Al comienzo de la Misa el sagrario debe estar completamente vacío. Este día se consagra el pan suficiente para la comunión del Jueves y Viernes Santos. Lo que la iglesia pretende con el signo del sagrario vacío y de la comunión con el pan consagrado durante este grandioso día es comunicar lo que Jesús en realidad instituyó en la última Cena cuando partió el pan y lo dio a sus discípulos diciendo: tomad y comed todos de él porque esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros
Tras la procesión de entrada la Misa comienza de la manera acostumbrada. Al llegar el Gloria suenan las campanas, que ya no volverán a sonar hasta el Gloria de la Vigilia pascual. Asimismo cesan los instrumentos y el coro canta sin acompañamiento musical. Se usa la carraca para la consagración.
Tras la homilía (que se dedicará a la institución de la eucaristía, la caridad fraterna y el sacramento del Orden) se procede al rito más llamativo: el lavatorio de los pies, que solo se hace a varones. El obispo (o quien presida), quitándose la casulla si hace falta, se acerca a los designados y ayudado por sus ministros procede, ritualmente, a lavarles los pies. Mientras, el coro entona antífonas o cantos apropiados. El lavatorio de los pies significa el servicio y el amor de Jesús que ha venido no a ser servido sino a servir. Recordemos que en occidente desde el siglo IV se realizaba el lavatorio de los pies en el rito del bautismo con el fin de que no se olvidaran que ser cristianos significa ser servidores a ejemplo de Jesús. Posteriormente comenzó a ser utilizado en los monasterios como signo de acogida a los huéspedes. Este gesto debe ser simbólico y profético, a la vez que explica el deseo de una Iglesia que a ejemplo de Jesús se hace servidora de la humanidad especialmente de los más pobres y oprimidos. El lavatorio se hace con autenticidad, no es teatro, se lavan, se secan y se besan los pies expresando el amor fraterno, el servicio y la reconciliación. Posteriormente, finalizado el lavatorio, se ofrece al obispo (o celebrante principal) jabón y perfume para que se asee.
En esta Misa no se dice el Credo, siguiendo una antigua tradición (el momento que se conmemora aún no estaba el Credo establecido). Pensemos que el Credo que los católicos proclamamos se hizo por tradición, es decir, por la experiencia de las primeras comunidades cristianas, después de la resurrección de Jesús. Así se entiende mejor por qué no se profesa la fe públicamente este día, no por una omisión sino como signo de respeto a la tradición antigua que no tenía prevista esta particular profesión de fe cuando se instauró el Jueves Santo.
Continúa la Misa normalmente hasta la oración de después de la comunión. Los ritos finales de despedida se omiten, sustituyéndolos por la procesión de traslado del Santísimo hasta el monumento eucarístico. Mientras se canta el Pange lingua, el obispo, con el humeral, traslada al Santísimo en una procesión solemne con cirios e incienso. Al llegar al lugar de la reserva el obispo inciensa al Santísimo de rodillas, cerrando posteriormente el sagrario. Tras un breve tiempo de adoración en silencio y tras hacer genuflexión los ministros se dirigen a la sacristía, omitiéndose la despedida. La asamblea se dispersa sin ninguna clase de despedida litúrgica. Esto significa que quedamos en espera para participar de la más importante celebración del año Litúrgico: la Vigilia Pascual.
En ese momento se despoja al altar de los manteles y se queda vacío, quitándose o velándose si es posible las cruces. Este gesto, de quitar el mantel que cubre el altar, hasta la Vigilia Pascual , es un signo que mantiene una antiquísima tradición que tenía previsto este gesto final en cada celebración y que luego se conservó únicamente en el Triduo Pascual. Mientras de despojaba solemnemente el altar se recitaba el salmo 21, que dice: “se reparten mi ropa, echan a suerte a mi túnica”.
También se prohíbe encender velas ante las imágenes de la Virgen María y de los santos. Esta prohibición por parte de la Iglesia se inicia el Jueves santo, hasta la Vigilia Pascual. Lo verdaderamente importante para el cristiano es descubrir la luz del misterio eucarístico.
La Iglesia recomienda que los fieles dediquemos algún tiempo a rezar y a adorar al Santísimo. La tradicional costumbre de visitar los monumentos y sagrarios parece actualmente minoritaria y es preciso recuperarla. Los monumentos se adornan, con flores, cirios y frutos de las cosechas. Los monumentos se hacen en todas las capillas con el objetivo también de guardar las hostias sagradas para la comunión en el Viernes Santo y la de los enfermos.
No toda la religiosidad de estos días puede limitarse a ver procesiones. También debemos participar en los Oficios y visitar al Señor, que nos espera en el sagrario.

12 comentarios:

David dijo...

Hola.

Como peculiaridad litúrgica añadiría que el lavatorio de los pies sólo se puede realizar a hombres.

Un abrazo en Cristo y María.

Anónimo dijo...

Me parece un contrasentido el que se lave solamente los pies a hombres cuando se busca una igualdad en muchos aspectos y principalmente viendo el papel que juega la mujer en la iglesia.

Anónimo dijo...

Me parece un contrasentido el que se lave solamente los pies a hombres cuando se busca una igualdad en muchos aspectos y principalmente viendo el papel que juega la mujer en la iglesia.

Anónimo dijo...

Cuando dice que Jesús nos espera en el sagrario Hasta a qué hora es esto? Porque no es posible que se haga adoración el viernes, pues es el momento de la pasión, no de la eucaristía O estoy mal

Jesús Luengo Mena dijo...

En contestación a su pregunta puedo decirle que el Misal dice que el Jueves Santo, hasla la medianoche, se adora al Santísmo. Pasada la medianoche se hará sin solemnidad. El Viernes Santo, tras distribuirse la Sagrada comunión, el copón se retira a algún lugar fuera de la iglesia si es posible, o se reserva en el sagrario. Es evidente que la intención es que no haya adoración hasta que de nuevo, en la Vigilia pascual, se conmemore la Resurrección.

Anónimo dijo...

Pues en mi Parroquia, en el lavatorio de los pies de siempre se han escogido a seis hombres y seis mujeres.

Jesús Luengo Mena dijo...

El Misal claramemnte indica, al referirse al rito del Lavatorio, que "los varones designados..." por lo que se entiende que serán varones.
Añado que yo no emito opiniones. El objetivo del blog es dar a conocer lo más fielmente posible las normas litúrgicas, sin entrar a valorarlas. Lógicamente, el que las exponga no significa que necesariamente las vea todas bien o no puedan ser objeto de revisión y debate.

Tony dijo...

Desde luego yo no puedo estar de acuerdo y recuerdo en más de una ocasión presenciar el lavatorio de pies a personas de ambos sexos.

También conozco localidades donde la vela del Santísimo, en el momumento del Jueves Santo se prolonga hasta bien entrado el Viernes o por su contra poblaciones que realizan la adoración con la misma Solemnidad tanto Jueves tarde-noche así como el Viernes Santo por la mañana.

Saludos!

Anónimo dijo...

Sr, Jesús Luengo, sólo le pido una razón teológica para que no se le puedan lavar los pies a las mujeres, puesto que no la hay y ni siquiera históricamente está comprobado que Jesúcristo haya lavado los pies a sus apóstoles, y si es que lo hizo, entonces se estaría contradiciendo el mismo Jesús y hasta el mismo Padre ya que entonces no tendría sentido el Adan y Eva (varón, varona) dandole igualdad a todo ser humano.

Dc. Eduardo dijo...

MIS QUERIDO HERMANOS: EN MI PAIS SE ACOSTUMBRA DECIR QUE NO LE BUSQUES 7 PATAS AL GATO, LO QUE SIGNIFICA QUE NOS DEJEMOS DE ELABORAR REBUSCADOS PENSAMIENTOS Y RAZONAMIENTOS.

LA LITURGIA QUE NOS OFRECE LA IGLESIA EN ESTAS FECHA ES PARA "MEMORAR" LOS DIFERENTES MOMENTOS VIVIDOS POR JESUS EN AQUEL ENTONCES Y EL MANDATUM O LAVATORIO DE LOS PIES ES UNO DE ELLOS, SIGUE LA "PALABRA", VÍVELA Y ENCONTRARÁS RESPUESTA A TUS INTERROGANTES, PERO SIN CUESTIONAR, PUES O SOS CRISTIANO O NO LO SOS, PERO DE CUESTIONADORAS NO SE HIZO LA IGLESIA Y MENOS LA HISTORIA. feliz pascua 2012. Dc Eduardo -

Anónimo dijo...

Es correcto que el lavado de pies no lo haga el sacerdote que realiza el oficio, sino que solamente se los lave al primer hombre y este se los lave al siguiente y asi sucesivamente ? Muchas gracias

Anónimo dijo...

Es licito poner el altar al piso y el ambom el jueves santo al culminar la procesion con el santisimo.