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21.12.08

LOS ACÓLITOS CEROFERARIOS Y CRUCÍFERO

En este segundo artículo dedicado a los acólitos vamos a pormenorizar las funciones que, dentro de la celebración eucarística, desarrollan los acólitos ceroferarios, o sea, los portadores de los ciriales y el portador de la cruz (crucífero).
Unas observaciones previas sobre la cruz. No debe faltar en ninguna procesión de entrada. Si es parroquia se llama cruz parroquial, en otro caso será simplemente cruz procesional. La del arzobispo lleva doble travesaño y se llama cruz patriarcal. Suele llevar tallada o añadida una imagen del crucificado por un lado y otra de la Virgen por el reverso.
Como todos los acólitos, deberían vestir alba con cíngulo. También puede ser apropiado sobrepelliz sobre sotana negra, aunque ya sabemos que en las hermandades visten, impropiamente, dalmáticas.
En la procesión de entrada los ceroferarios serán dos, que se colocarán a derecha e izquierda del acólito crucífero (portador de la cruz). Van inmediatamente detrás del turiferario y portador de la naveta, que siempre abren marcha.
El acólito crucífero deberá llevar la parte de la cruz donde suele haber un crucificado mirando hacia delante. No obstante, en la catedral de Sevilla y cuando en la procesión va el arzobispo jurisdiccional (el ordinario del lugar) en ese caso se colocará la cruz de forma que el crucificado mire al arzobispo, o sea, hacia adentro. Si es otro obispo pero no el titular la cruz mirará adelante.
Al llegar al altar colocan los ciriales y la cruz en el sitio previamente previsto y se retiran discretamente a sus sitios.
Los ceroferarios vuelven a prestar su servicio en la proclamación del Evangelio. Durante el Aleluya van a por los ciriales y, encabezando la procesión al ambón, se colocan a ambos lados del mismo, afrontados. Al terminar la proclamación del Evangelio vuelven a su sitio. Aunque en los cultos de las hermandades es costumbre tener los ciriales levantados durante la proclamación evangélica no hay ninguna norma que lo indique de manera expresa.
El siguiente momento de su intervención será durante la Plegaria eucarística. Al llegar el Santus irán a por los ciriales y se colocarán delante del presbiterio, sin que en ningún caso establezcan una barrera entre el altar y el pueblo. Al acabar la Plegaria eucarística, con la doxología mayor –Por Cristo, con Él y en Él...– vuelven a sus sitios y ya no vuelven a intervenir hasta la procesión de salida, en el mismo orden que a la entrada.
Para terminar sólo unas palabras sobre los llamados acólitos ministros de la mitra y el báculo. Sólo están presentes, como es lógico, cuando oficia el obispo.
Además del alba y cíngulo portan sobre sus hombros unos anchos paños a modo de humeral llamados "vimpa" cuya función es puramente práctica: no tocar con las manos la mitra y el báculo para no ensuciarlos.
Su misión es tener la mitra y el báculo cuando el obispo no los usa. Les serán entregados por otro ministro. Su función es pues muy concreta y limitada. El portador del báculo debe saber que el obispo lo porta con su mano izquierda y con las volutas mirando adelante. Cuando lo sostenga el acólito deberá cuidar de que las volutas miren hacia atrás.
Jesús Luengo Mena, lector y acólito instituido.

10 comentarios:

oliverio dijo...

enorabuena por su articulo mi pregunta es la siguiente en el momento de la plegaria eucaristíaca los ciriales se alzán y la situación e los ceroferarios para no ocultar la visión pueden colocarse detras del celebrante o a los extremos del altar mirando al sacerdote.

por ultimo en vez de utilizar ciriales e puede utilizar candeleros más pequeño.

oliverio dijo...

no ha nombrado la figura del pertiguero, ya se que no es un elemento de la liturgia, pero esta figura poruqe alguans hermandades la utilizan y en el caso de utilizarse no sería mejor que se utilizase solamente para la procesión de entrada, en la procesión de ofrenda, etc...

e visto en muchos lugares cuandoes la comunión que van dos acolitos con cirios encendidos acompañando al sacerdote a buscar las formas consagradas en el sagrario, se pone a un lado cuando se va distribuyendo la comunión y despues van acompañando al sacerdote a reservala en el sagrario

Jesús Luengo Mena dijo...

Los acólitos ceroferarios se colocan cara al altar, nunca de espaldas al sacerdote. Aunque existe la costumbre de levantar los ciriales durante la Plegaria eucarística no hay nada dispuesto al respecto. Deben en todo caso adaptarse a la forma del presbiterio y si van a ocultar la visión al pueblo mejor es que no salgan. Se pueden usar hachones más pequeños. Lo normal es hacerlo con los que se han usado en la procesión de entrada.
Sobre el pertiguero digamos que puede acompañar, tanto a la entrada como a la salida, abriendo paso,a los miembros de Junta de Gobierno si van ceremoniosamente a ocupar sus sitios o a las personalidades o invitados que acudan en representación. Durante la celebración eucarística sobra. Sí es necesario, en cambio, un maestro de ceremonias que ponga "orden" en el presbiterio ayudando e indicando a cada uno lo suyo.
Sobre la costumbre de acompañar a los sacerdotes a repartir la comunión con velas e igualmente al sagrario es una bella acción y puede hacerse pero no está litúrgicamente dispuesta.

Alejandro dijo...

Estimado Jesús:

En primer lugar, Felices Fiestas de Navidad. En segundo lugar, decirte que sigo muy asiduamente tu blog porque me parece súmamente interesante todo lo relacionado con la liturgia católica. A menudo ocurre que nos olvidamos de ciertas cosas y conviene recordarlas. Te escribo este mensaje para comentarte un tema: desde hace algunos años se ha puesto de moda la presencia de acólitos en las procesiones de Semana Santa (no sé si allí en Sevilla será así, lo cierto es que aquí en Elche sí ocurre) revestidos con dalmática. Mi hermandad los sacó en su primer año e inmediatamente el Obispo lo prohibió sin alegar razones. ¿Serías tan amable de decirme por qué es erróneo que los acólitos porten dalmáticas en las procesiones?
Un saludo y Feliz Navidad.

Alejandro

Jesús Luengo Mena dijo...

La dalmática es vestidura propia de los diáconos, aunque no exclusiva. En Sevilla los acólitos las llevan en las funciones de la hermandad y en la estación de penitencia, por costumbre tradcicional. Lo más litúrgico sería que vistiesen el alba con cíngulo o sotana con sobrepelliz.

San Isidoro dijo...

Felices Pascuas Jesús.

En el forma extraordinaria de la liturgia, también la lleva el subdiácono (aunque es cierto que realmente su vestidura sería la tunicela)

Jesús Luengo Mena dijo...

Tiene razón. Sólo una matización. El subdiácono, canónicamente hablando, no existe. Como sabe las llamadas ordenes menores (subdiaconado) fueron suprimidas por Pablo VI sustituyendo las cuatro ordenes menores (lectorado, acolitado, exorcistado, ostiariado)por los ministerios instituidos actuales. Son propios de laicos mientras que el subdiaconado ya pertenecía al orden clerical.

San Isidoro dijo...

Yes, pero desde la promulgación del Motu Proprio conviven dos ritos dentro del mismo derecho, y en la forma extraordinaria sigue existiendo la figura del subdiácono dentro de la liturgia.

De ahí mi apreciación.

Toño dijo...

Hola:

Estimado Jesús, bajo mi punto de vista los acólitos ceroferarios sobran en la consagración, no hacen más que ocultar el altar. Su función en la proclamación del Evangelio tiene su explicación y además como bien dices, siempre que no estorben. Si estoy equivocado, por favor, muéstrame en qué documento lo has visto, porque no lo encuentro en la ordenación general del misal romano.

Un saludo y espero tus comentarios

leo dijo...

hola estimados todos... hay algún orden respecto al acomodo en el altar o presbiterio de los celebrantes (obispo, sacerdote, no hay diacono)y todos los acólitos tanto los crucíferos, ceroferarios, turiferarios y los que prestan el servicio en una misa de confirmaciones??