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10.1.08

EL MISAL ROMANO I




El Misal Romano, que también se puede llamar como “libro del altar, oracional o libro del celebrante” es el libro oficial según el cual la Iglesia celebra la Eucaristía, conteniendo las oraciones de la Misa. Podemos decir que consta de tres partes: una sección introductoria con los documentos de promulgación del libro y las respectivas normas, el cuer­po del misal propiamente dicho donde están los formu­larios litúrgicos y un apéndice, al que siguen los índices. Para las lecturas su usa el Leccionario. El complemento del Calendario Litúrgico-Pastoral de cada año es obligado para conocer sin fallo las distintas Misas y celebraciones del día a día.
Es sumamente útil que los laicos que desempeñan funciones de ayuda al altar o a la palabra, tanto acólitos o lectores, instituidos u ocasionales, conozcan el contenido y estructura del Misal, para mejor poder ayudar al celebrante. En dos artículos consecutivos vamos a analizarlo brevemente.

1. LA SECCIÓN DOCUMENTAL.
En este primer apartado figuran varios documentos, siendo tal vez el más importante la OGMR (Ordenación General del Misal Romano), documento en el que se describen todos los elementos de la celebración de la misa y exponen todas las principales normas para su desarrollo ritual.
Como complemento a las normas de la misa se publican también el Motu propio Mysterii paschalis y las Normas Universales sobre el Año Litúrgico y sobre el Calendario, así como el Calendario Romano General y propio de España.

2. EL CUERPO DEL MISAL.
Com­prende ocho grandes bloques: El Propio del Tiempo, el Ordinario de la Misa, el Propio de los Santos, las Misas Comunes, las Misas Rituales, las Misas y oraciones por diversas necesidades, las Misas Votivas y las Misas de Difuntos.
Analizamos ahora solamente los tres primeros bloques.

a) El Propio del Tiempo es la parte fundamental del misal, el ciclo que desarrolla el misterio salvador en su totalidad en torno al sa­grado recuerdo de la vida y de la obra de Cristo (cf SC 102). Consta de las antífonas y las llamadas oraciones presidenciales (colecta, oración sobre las ofrendas y poscomunión). Se comienza con las oraciones del Adviento, para seguir con los demás tiempos fuertes: Navidad, Cuaresma, Triduo pascual y Pascua. Acaba esta parte con las oraciones del Tiempo Ordinario y las de las solemnidades del Señor que tienen lugar en este tiempo: Santísima Trinidad, Corpus Christi, Corazón de Jesús y Cristo Rey.

b) El Ordinario de la Misa comprende las partes que son comunes a todas las Misas: saludos, acto penitencial, Gloria, Credo, Liturgia eucarística con los prefacios y las cuatro plegarias eucarísticas más empleadas, el rito de comunión y los ritos de conclusión. Esta parte se encuentra situada hacia la mitad del misal, entre el Propio del Tiempo y el Propio de los Santos. El hecho de que esta parte sea común a todas las Misas no quiere decir que el Misal no ofrezca fórmulas variadas, adaptadas a los tiempos litúrgicos, para elegir las que pastoralmente resulten más eficaces (acto penitencial, aclamaciones, la paz, etc). Las plegarias eucarísticas –las cuatro más usadas– van señaladas con una pestaña verde en su comienzo. El resto de las plegarias eucarísticas, como la V en sus cuatro versiones, las de la reconciliación y las de niños, van al final, en el apéndice señaladas también con pestañas verdes. Termina este aparatado con un formulario para las bendiciones solemnes y oraciones sobre el pueblo.

c) El Propio de los Santos ocupa un bloque compacto, distribuyendo los formularios por meses, a partir de enero hasta diciembre. Consta cada santo como mínimo de la oración colecta, aunque algunos santos cuen­tan con formulario completo (ofrendas, poscomunión y en algunos casos prefacio), y otros con formulario para la vigilia además del propio del día: san Juan Bautista, san Pedro y san Pablo y la Asunción de María. En este apartado están también las fiestas fijas del Señor (dos de febrero la Presentación, veinticinco de marzo la Anunciación, seis de agosto la Transfiguración, 14 de septiembre la Exaltación y nueve de noviembre la Dedicación de la basílica de Letrán) más todas las solemnidades, fiestas y memorias de la Santísima Virgen (excepto el uno de enero).
Jesús Luengo Mena