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10.8.07

LA MISA EN RITO TRIDENTINO

En el mes de septiembre se podrá utilizar, como forma extraordinaria de la Misa, el antiguo rito tridentino según el Misal de Juan XXIII de 1962. El Motu Propio “Summorum Pontificum” de Benedicto XVI levanta las restricciones im­puestas por la reforma litúrgi­ca de Pablo VI en 1970 al uso de la liturgia anterior, promulga­da por san Pío V en 1570 si­guiendo las indicaciones del Concilio de Trento frente al protestantismo. Vamos en este artículo a analizar las diferencias de ese rito con el rito del Vaticano II.
A modo de introducción en primer lugar hay que aclarar que la Misa es y ha sido siempre la misma: celebración del misterio de nuestra salvación, sacrificio redentor que vuelve a suceder. Lo único que ha ido variando a lo largo de la historia han sido los ritos, la forma de celebrarla. No obstante lo anterior no excluye que el rito de Trento (así lo llamaremos por ser el que el Misal de san Pío V normalizó en 1570) ponga más hincapié en la Misa como oblación y sacrificio divino y el rito del Vaticano II añada e introduzca la idea de la Misa como asamblea y reunión del pueblo de Dios.

Como caracteres generales podemos señalar algunas peculiaridades. En primer lugar existen diferencias terminológicas entre ambos ritos: lo que actualmente son los ritos iniciales y la Liturgia de la Palabra se llama en el rito tridentino Misa de los Catecúmenos o Antemisa, porque a esa parte de la Misa podían asistir los que se preparaban para el Bautismo (catecúmenos). La Liturgia Eucarística y los ritos finales se conocen en el anterior rito como Misa de los Fieles y la asistencia a esta parte estaba restringida a los bautizados. Este rito tiene una única Plegaria eucarística, la llamada Canon romano, hoy quizás más conocida como Plegaria Eucarística I.
Otra peculiaridad se refiere al uso exclusivo del latín, ya que ese Misal no tenía traducción vernácula. La posición del sacerdote también varía respecto a la actual: la mayor parte del tiempo está de espaldas al pueblo, aunque los saludos y las lecturas se hacen cara al pueblo. Esa postura venía motivada porque el Altar quedaba adosado al retablo, como aún puede verse en numerosos templos y capillas aunque las exigencias de la reforma litúrgica haya originado la aparición de altares exentos, en el centro del presbiterio. El sacerdote, al oficiar, miraba hacia el oriente, como litúrgicamente estaba orientada la cabecera del templo. El hecho de dar la espalda al pueblo no hay que interpretarlo como desprecio ni nada perecido sino en el sentido de que el sacerdote oficiaba junto con el pueblo.
Asimismo, en el rito tridentino son muy numerosas las oraciones que el sacerdote lee en secreto y las rúbricas (la palabra viene de rojo y son instrucciones escritas en ese color que indican los gestos y posturas que se deben adoptar en cada momento), así como mayor abundancia de genuflexiones.
Siempre, incluidos domingos y solemnidades, se hacen dos lecturas: Epístola y Evangelio, que se leen en sitios diferentes del presbiterio. La Epístola se leía a la derecha del Altar y el Evangelio a la izquierda del Altar. Obviamente, para el pueblo que presencia la Misa los sitios quedan a la inversa de los citados. Característico también de este rito es el Evangelio final, que se leía siempre al acabar la Misa y consistía en el principio del Evangelio de san Juan, salvo que se señalase otro en el calendario litúrgico.
Ritos como el darse la mano en señal de paz o la procesión de las ofrendas no son propios de esta Misa, así como la concelebración, que se limitaba a casos muy concretos.

Misa de los catecúmenos
La Misa tridentina no comenzaba en el Altar, sino en las gradas, con los siguientes ritos: la señal de la cruz, el salmo 42 (Me acercaré al Altar de Dios) y el Confiteor. Entonces se produce la primera subida al Altar, con el Introito, Kiries y Gloria. Acto seguido venía la Colecta, la Epístola, el Gradual, Aleluya o Tracto según los casos y el Evangelio. Los misales tridentinos llevan incorporadas las lecturas o Léctio. De ahí deriva el nombre dado al Leccionario como conjunto de lecturas sagradas que se leen en la Misa, hoy publicado aparte en los distintos tomos separando las lecturas del Misal propiamente dicho. Tras el Sermón y el rezo del Credo, cuando procedía, terminaba la Misa de los Catecúmenos y comenzaba la Misa de los Fieles.

Misa de los fieles
Tiene los siguientes ritos: el ofrecimiento del Pan y el Vino (Ofertorio), el lavabo, la súplica a la Santísima Trinidad, la “secreta” y la Plegaria Eucarística denominada Canon Romano, con el prefacio, Santus y el Te Igitur posterior que daba comienzo al Canon, que finalizaba con la elevación menor y doxología final. Siguen el Pater Noster, la fracción de la Hostia, el Agnus Dei y una oraciones previas a la comunión. Tras la comunión, que se recibía en la boca y arrodillados en el reclinatorio adosado a las verjas que cerraban el presbiterio, se hacen unas oraciones de las abluciones, antífona de poscomunión, el Ite, Misa est y la bendición. La Misa termina con el último Evangelio, ya citado anteriormente.
Jesús Luengo Mena

3 comentarios:

anne-odile dijo...

La misa tridentina es muy linda, me gustan todas las menciones que hace a la Santísima Trinidad y el prólogo de San Juan que se lee al final de la misa. Uno puede recogerse mucho cuando entiende el latín o tiene la traducción a su lengua vernácula.

marisel dijo...

Gracias!!! Muy bueno su articulo ( su blog), porque encontre de forma clara y precisa toda la informcion que estaba buscando sobre el rito tridentino de la misa y el q se estila ahora...
Saludos desde Uruguay!

Maria de los Angeles
mariade-losangeles@hotmail.com
mariade_losangeles@yahoo.com

Anónimo dijo...

Hola, Buen día.

Soy un joven seminarista de la Ciudad de México, aun en mi ciudad no se aborda el tema como deberia, existe mucho panico en cuanto a que los sacerdotes en un promedio joven, que son lo que por ahora abundan no tienen del todo claro ni la pronunciación, ni mucho menos los gestos liturgicos, ni máxime de toda la extructura del rito Tridentino.
Si deseas aprender Latín debe de ir academias, pues solo se te proporciona en el seminario clases muy someras.
Me gustaría de ser posible, si usted tiene la posibilidad de mandarme el nombre de algun libro, o manual acerca del rito. o en su defecto algun chispaso iluminador.

pax_tecum@live.com.mx